Desmintiendo "verdades" sobre la sexualidad, anticoncepción e ITS.
- Montserrat Rivera Farías
- 9 nov 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 1 dic 2025
Por una matrona que acompaña con conciencia y evidencia.
La sexualidad sigue siendo un tema rodeado de mitos. Muchos de ellos surgen por la falta de educación sexual integral y terminan afectando la salud, la autonomía y la toma de decisiones informadas. Como matrona, he escuchado todo tipo de creencias sobre los métodos anticonceptivos y las infecciones de transmisión sexual, y es momento de aclarar algunas de ellas. Hablar con claridad y sin juicios es el primer paso para cuidar nuestro cuerpo con respeto y libertad.
Mito 1: “Los anticonceptivos hormonales engordan”
Realidad: No todos los métodos hormonales afectan el peso. Algunas personas pueden notar retención de líquidos o cambios leves, pero no hay evidencia científica que demuestre un aumento de peso significativo causado directamente por los anticonceptivos. Cada cuerpo reacciona distinto, por eso es importante elegir el método con acompañamiento profesional y seguimiento personalizado.
Mito 2: “El DIU solo es para mujeres que ya tuvieron hijos”
Realidad: El DIU (de cobre u hormonal) puede usarse en cualquier etapa reproductiva. Durante años se limitó su uso a mujeres con partos previos, pero hoy sabemos que también es seguro y eficaz para quienes no han tenido hijos. Lo importante es evaluar el tipo de DIU y la comodidad de cada persona, teniendo en cuenta también sus planes de planificación familiar a largo o corto plazo.
Mito 3: “El preservativo es solo cosa del hombre”
Realidad: El cuidado es responsabilidad compartida. Existen preservativos externos (masculinos) y preservativos internos (femeninos o vaginales). Ambos son métodos eficaces para prevenir embarazos e infecciones de transmisión sexual. Además, el uso del condón no debería verse como una falta de confianza, sino como una forma de respeto y autocuidado mutuo, para disfrutar de la sexualidad con libertad y seguridad.
Mito 4: “Si tomo anticonceptivos, no necesito condón”
Realidad: Los anticonceptivos previenen embarazos, pero no protegen contra ITS. El único método que ofrece una barrera frente a infecciones como VIH, clamidia, gonorrea o sífilis es el preservativo. Por eso, incluso si usas pastillas, DIU o implante, el condón sigue siendo necesario en relaciones sexuales tanto penetrativas como orales.
Mito 5: “Si mi pareja se ve sana, no puede tener una infección”
Realidad: Muchas ITS son asintomáticas. Personas con infecciones como el VPH, clamidia o herpes pueden no presentar síntomas, pero aun así transmitirlas. Por eso es fundamental realizar controles periódicos, usar protección y hablar abiertamente del tema sin vergüenza ni culpa.
Mito 6: “La pastilla del día después es abortiva”
Realidad: No, no lo es. La anticoncepción de emergencia no interrumpe un embarazo existente, sino que actúa retrasando la ovulación o impidiendo la fecundación. Es un método de respaldo, no de uso regular, y está diseñado para prevenir embarazos después de una relación sexual sin protección o falla del método habitual.
Ojo: Recuerda que debes tomar la PAE dentro de los 5 días siguientes a la relación de riesgo y también, mientras antes la tomes, más efectiva será.
Mito 7: “El coito interrumpido es un método seguro”
Realidad: Es uno de los métodos menos eficaces. Aunque algunas personas lo utilicen, el líquido preseminal puede contener espermatozoides, y controlar el momento exacto de la eyaculación no siempre es posible. El riesgo de embarazo es alto, y tampoco protege frente a ITS.
Mito 8: “Si ya me hice exámenes una vez, no necesito repetirlos”
Realidad: Las ITS pueden adquirirse en cualquier momento. Hacerse exámenes periódicos es parte del autocuidado sexual, especialmente si se tiene más de una pareja* o si se cambia de vínculo. Los controles preventivos son una muestra de responsabilidad y amor propio, no de desconfianza.
Ojo: Recuerda que las infecciones tienen periodos de incubación y, que algunas -por etapas o no- pueden ser asintomáticas.
*Pareja: No referido solo a un vínculo sexo-afectivo.
🌕 En resumen
Desmentir estos mitos es fundamental para vivir una sexualidad informada, libre y consciente. La educación sexual no busca controlar, sino empoderar: nos entrega herramientas para decidir desde el conocimiento, no desde el miedo.
Como matrona, mi invitación es clara: infórmate, pregúntate y elige desde el amor y el respeto a tu cuerpo. La salud sexual no se trata solo de evitar embarazos o infecciones, sino de cultivar bienestar, placer y confianza en cada etapa de la vida.
Montserrat Rivera Farías
Matrona fundadora
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